¿Crímenes? ¿Por qué crímenes?

¿No habéis reparado en lo poco que se espera que hagamos en el mundo actual? Es como si la gente aspirara a decírtelo todo en todas las situaciones, qué debes hacer, qué debes sentir, qué debes pensar... en definitiva, a destruir tus propias decisiones, emociones y pensamientos. Cualquier acto de protección de éstos, por inofensiva que sea, parece un crimen imperdonable, y así es como yo, tú, y otros seres curiosos y despiertos, nos volvemos delincuentes.

lunes, 20 de agosto de 2012

Miedo a querer

Entonces le pregunté por qué lloraba, por qué me rehuía como a una sombra. Leía el miedo en sus lágrimas, y ella lo sabía...

-Querer a alguien te hace vulnerable a él. Y todas las personas ante las que me he hecho vulnerable me han dado motivos para tener miedo a esa situación.

Se le estaban empezando a secar las lágrimas. Haciendo lo que parecía un gran esfuerzo por recuperar la compostura, se me encaró:

-¿Me va a pasar lo mismo contigo?

sábado, 18 de agosto de 2012

En este show que somos todos...

Nadie es lo que parece. Pensamos que aquellos a los que conocemos ya no pueden sorprendernos, que ya podemos deducir sus acciones, sus pensamientos, el cómo reaccionarán ante cualquier cosa que podamos imaginarnos. Creemos que lo hemos llegado a saber todo sobre ellos, o por lo menos que podemos relatar su vida con fidelidad, como si ellos fuéramos nosotros. En definitiva, que ahora que sabemos o creemos saber quiénes son y cómo son, ya los conocemos sin un atisbo de duda.

A veces no hace falta ni que los conozcamos de verdad, entonces pensamos, como si despreciáramos en lo más hondo a dichas personas, que simplemente no van a hacer nada tan extraordinario como para que te detengas y mires, como para que te preguntes por qué ni cómo.

Estas convicciones, en las que todo el mundo ha creído, muchos creen, e incluso creerán después de haber leído estas líneas, o incluso después de haber experimentado los hechos aquí expuestos; no son, sin embargo, nada más que meros artificios para que nuestra mente permanezca apegada a nosotros, para que no se distraiga en los misterios de las vidas de otros, una necesidad de tener unos esquemas rígidos para alimentar una impresión de normalidad y estabilidad en la vida y en el mundo.

Jamás se llega a comprender realmente a una persona, el cerebro humano ha demostrado ser demasiado complicado como para que ni siquiera lleguemos a acercarnos a entenderlo. Es más, lo más normal es que una persona no llegue ni a terminar de comprenderse a sí misma, incluso en situaciones que podríamos llamar cotidianos, no hablemos ya de situaciones anormales. La máxima comprensión que podemos tener sobre una persona son las suposiciones, que formulamos como si fueran infalibles, sobre lo que hará o no hará dicha persona en determinadas situaciones, suposiciones obtenidas en base a vastas cantidades de datos que habremos recopilado (o no) antes de realizar cualquier tipo de predicción. Otras veces, vamos más lejos, y no atenemos ya no a datos sino a prejuicios a raíz de observaciones más o menos cuidadosas de los que nos rodean o a raíz de lo que hayamos oído sobre ellas.

Al final, y aunque a menudo nos lo neguemos continuamente, nunca sabemos cuándo la persona que mejor creíamos entender hará algo que echará por tierra todos nuestros esquemas y predicciones.
La propia vida de la gente en realidad es un misterio. Un día, el menos pensado, por accidente casi seguro, descubres una nueva faceta de un individuo que creías tener identificado, quizá el descubrir quedurante un tiempo ha sido actor o actriz, quizá la afirmación de unas inclinaciones que calló y disimuló todo el tiempo a causa del miedo, quizá descubras por accidente un horrible secreto que dicha persona ha guardado con celo año tras año, o quizá descubras que ha estado fingiendo un determinado estilo de vida todo el tiempo... las posibilidades son infinitas

en este show que somos todos.

jueves, 16 de agosto de 2012

¿Qué es actuar?

Saber actuar es convertir la vida de otras personas en la tuya. Dejar que sus emociones, pensamientos, decisiones y circunstancias penetren en ti como un vendaval cortante. Convertirte en otra persona completamente distinta. Saber actuar es querer a todos tus compañeros de escenario, aunque sean las personas más detestables que te podrías esperar, a veces hasta amarlas. Y a veces también significa hacer cosas que jamás pensaste que podrías llegar a hacer con un ser querido. Saber actuar es desenmarañar la red de acciones y reacciones en que se basa el trato humano, comprender por qué, cómo, qué, y entre quiénes. Saber actuar es desprenderte de las cadenas de la vergüenza, saber el valor que el más mínimo movimiento de cualquier parte de tu cuerpo puede tener, y dárselo. Saber actuar es arrancar los moldes de tu mente, hacerla líquida, que se adapte a la vida que le tocará esta vez representar...

¿Es tan distinta la vida de un escenario? ¿No somos tú y yo, al igual que todos los demás, actores que no han entendido la obra e improvisan sobre la obra? ¿No estamos ahora sobre un escenario enorme, con su propio atrezzo, con el que elegimos o no interactuar? ¿No es cada una de nuestras relaciones una relación establecida entre dos actores, improvisada y desarrollada?

¿Saber actuar no es, entonces, saber vivir?