¿Crímenes? ¿Por qué crímenes?

¿No habéis reparado en lo poco que se espera que hagamos en el mundo actual? Es como si la gente aspirara a decírtelo todo en todas las situaciones, qué debes hacer, qué debes sentir, qué debes pensar... en definitiva, a destruir tus propias decisiones, emociones y pensamientos. Cualquier acto de protección de éstos, por inofensiva que sea, parece un crimen imperdonable, y así es como yo, tú, y otros seres curiosos y despiertos, nos volvemos delincuentes.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Si se pensara más como Cyrano...

¿Loar el fino pelo de orejas de borrico?
¿Ante la corrupción tener cerrado el pico?
¿Calcular con temor ante un leve anatema?
¿Hacer una visita en lugar de un poema?
¿Contar los parabienes, hacerme presentar?
¡No, gracias! Yo prefiero cantar,
soñar, sufrir, bailar, sentir la soledad,
ir con la cabeza bien alta, hablar con libertad;
sin quitarme el sombrero, contemplar universos,
por un sí o por un no, luchar... ¡o escribir versos!

Fragmento de monólogo de la obra Cyrano de Bergerac.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El sapo y el ciempiés

En un bosque que no sabría colocar en el mapa vivía un ciempiés con un gran don: era un magnífico bailarín. Todos se maravillaban ante el despliegue de habilidades del artista, todos menos un sapo, que, envidioso, no soportaba ver bailar al ciempiés.

Un día, tuvo una brillante idea para librarse del ciempiés. Le escribió una carta como si fuera un admirador que viviera en tierras lejanas, y esperó a que el ciempiés volviera a su casa. Cuando abrió la carta, pudo ver escrito lo siguiente:

"Saludos:

Vengo de tierras lejanas, y en un corto viaje que hice a través de su bosque, tuve el placer de observar su danza. Tiene usted mucho talento, y me gustaría poder llegar a hacer algo parecido en mi vida. ¿Cómo lo hace usted, alterna las patas 43 y 15 o pasa de la 81 a la 76?

Gracias por su atención."

Después de leer esto, se dio cuenta de una cosa. El siempre había sido muy bueno, pero no sabía exactamente cómo bailaba. Esa noche no pudo dejar de darle vueltas a la idea, y cuanto más pensaba en ello, menos magia veía en aquel baile que a tantos había fascinado. Cuando llegó la mañana, se miró en el espejo antes de salir al exterior. Toda su vida se había resumido en bailar, y ya no veía ningún sentido en ello. Ese día no bailó. De hecho, nunca volvió a bailar.

Quizá alguien piense por qué he escrito una fábula en este espacio. Probablemente sea en esta fábula donde mejor podamos intuir la regla de oro de la vida. Al igual que el baile del ciempiés, es hermosa hasta que intentamos desentrañarla y comprender por qué, y para qué. La vida no tiene por sí misma ningún sentido. Es nuestro deber dárselo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Yo he visto el futuro...

...y he visto una tierra de sonámbulos y de héroes muertos y excomulgados. Las casas todas se tiñen de rojo cada mañana, entre griteríos, horror, ira y angustia. En todas las calles hay un lince muerto, arrojado desde el balcón de una casa vacía, ante la visión de las velas negras de Teseo.

He visto el futuro, y en él nadie pasea por placer. Las calles bullen de caricaturas famélicas que acechan a aquellos que bajan. Los cubos están volcados, escarbados a conciencia, su interior, roído hasta la médula. Los esqueletos de los seres que no consiguieron imponerse se entremezclan con los de las personas, que intentando vivir, no lograron huir de ellos. Los niños medio comidos dan fe de la ruina de este mundo, de la muerte de la humanidad, y del ocaso del "homo sapiens".

Lejos de las ciudades, las tenias viven en casas de oro y perlas policromadas. Cada semana se alimentan de un millar de vidas, arrebatadas a traición. Todos los meses osos y dragones les traen los cráneos de aquellos que las desafiaron. Se llenan la boca del deber sobre el que escupen, mientras violan con sus oraciones al cielo y a la tierra.

He visto el futuro, y en él han vuelto los esclavos. Los hombres se dividen en humanos y en propiedades. El término  "clase media" lleva años sin tener significado, y la razón ha sido herida de muerte, con la única opción de desangrarse donde quisiera en esta tierra seca. El "Derecho de Pernada", la "Ley de Fugas", todos los lánguidos espectros de timos asesinados, han encontrado su santuario.

He visto el futuro, y arde en las mareas de la guerra. Una guerra urdida desde hace años, generada por la necesidad de amparar los crímenes hechos bajo un escudo seguro. Un escudo seguro que sólo la amenaza de las lunas que trae el mar podía aportar. Ríos de acorazados llenan el mar de proyectiles, mientras las costas a los dos lados del mar desaparecen del globo. A kilómetros del frente no queda un alma que no esté recubierta de sangre, que no haya matado pueblos enteros con sus manos.

He visto el futuro, y en medio del caos y la desidia, veo un trono de huesos forrado de pieles humanas. A sus pies se vierte la sangre de mil sacrificios a la semana, y en él se sienta observador un cadáver burlón y despótico. El que fue enterrado con sus víctimas habrá salido a terminar lo que empezó, y a sus pies se agazapan gimoteantes los obscenos paladines que nos prometieron superar los tiempos oscuros con su ayuda.

He visto el futuro. Parece imposible que algo así pueda llegar a suceder, ciertamente, casi impensable. Pero también era impensable que fuéramos a pagar tres veces por nuestros medicamentos, y lo vamos a hacer. Era impensable que implantáramos amnistía fiscal, y se hizo. Era impensable que el IVA de nuestra cultura estuviera al 21% mientras se subvenciona con dinero público las corridas de toros, y se ha hecho. Era impensable que tuviéramos que pagar por defendernos en un tribunal judicial, y se está haciendo.

Damos tumbos hacia el futuro, pretendiendo que sea otro el que defienda nuestro honor, sin plan, sin rumbo.    Y mientras, hay que vivir, con la esperanza de que nadie puede acertar cuando ve el futuro.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El villano de la historia

¿Ninguna vez te ha pasado? Sí, te lo digo a ti, ahora que estás leyendo esto. ¿Podrías decir que en ningún momento te apiadaste de algún villano, pensases que no merecía estar allí, que su castigo era injusto? A veces nos apiadamos de los villanos, es algo normal, creo. Al fin y al cabo, muchos villanos son algo más que seres sin escrúpulos que buscan moldear el mundo a su imagen y semejanza y torturar y asesinar horriblemente a cualquiera que discrepe. Muchos tienen una historia, una cadena de hechos que los habrá hecho llegar hasta ese punto en el que se pasa del bien al mal. Y a veces puede que te parezca que eso no basta para condenar al villano de turno. Que ese no es su lugar, que la balanza de la justicia ha vuelto a desequilibrarse, que no se merecía el castigo al que es sometido.

A mí al menos me ha pasado, no sé si es un problema mío o no. El caso es que, una vez más, la realidad supera a la ficción, y la vida real está sembrada de individuos que son castigados como criminales, terroristas, agitadores, o incluso monstruos (en sentido figurado) y herejes. Y entonces, puede, sólo puede, que alguno de estos pobres diablos te parezca merecedor de compasión, de respeto, o incluso de aprobación. Y entonces piensas: ¿por qué eres el malo?

Y desde ese preciso momento, todo el vórtice de información que puedas recibir sobre el susodicho sujeto deja de tener sentido, se está siendo exageradamente cruel con alguien, ya sea culpable o inocente, y el mundo en que vives y que (normalmente) aprueba la sentencia roza ya la villanía que pretende erradicar.

Y al final, algunas personas van más allá, y analizan de este modo, no ya a una figura de ficción, a un personaje histórico, o a alguien que ha salido en los periódicos o la televisión. Algunas personas acaban mirándose a sí mismas y a lo que las rodea. Y entonces, empiezan los verdaderos problemas, porque no puedes imaginarte de  buenas el rol que alguien de tu entorno cercano puede tener, y cuándo puede que cambie inesperadamente de papel.

Y una vez estás ahí, ¿no te ha pasado alguna vez que en algún momento de la historia, tú has sido el malo? ¿Y no has sentido alguna vez que te juzgaran como si lo fueras, sin que hubiera malicia en las acciones que acarrearon el castigo, y que la crueldad del mismo es desproporcionada?

lunes, 15 de octubre de 2012

De ruinas y renaceres.

Sigo aquí, luchando entre estas ruinas,
estas ruinas que fueron en su día un sueño áureo,
un sueño áureo condenado a morir
bajo la abrasadora sombra de tus labios,
labios ahora inexpresivos y ausentes, que antaño albergaron sonrisas
por las que vendí mi aliento y mis entrañas.

Mis entrañas arden en fuego frío,
fuego frío proveniente de necias forjas,
necias forjas alimentadas por la estupidez
de turbas de seres vacíos y absurdos cetros
que pasean descaradas razones por calles de carroña.

La carroña se quema entre los páramos de mi memoria
entre cráteres sollozantes y rencorosas brechas.
Aquí resisto, rebelde y listo para volver a avanzar,
avanzar hacia el cambio, el renacer, el futuro, el triunfo.

Triunfo sobre la adversidad, sobre el miedo,
sobre la estupidez, sobre el recuerdo y su ausencia,
sobre ti, sobre mí, hacia un mejor futuro.

No olvides que yo sigo buscando un yo mejor,
que no soy el mismo, que ahora afronto mis cargas,

que algún día volveremos a vernos, sin sombras, sin dagas, sin miedo.

lunes, 20 de agosto de 2012

Miedo a querer

Entonces le pregunté por qué lloraba, por qué me rehuía como a una sombra. Leía el miedo en sus lágrimas, y ella lo sabía...

-Querer a alguien te hace vulnerable a él. Y todas las personas ante las que me he hecho vulnerable me han dado motivos para tener miedo a esa situación.

Se le estaban empezando a secar las lágrimas. Haciendo lo que parecía un gran esfuerzo por recuperar la compostura, se me encaró:

-¿Me va a pasar lo mismo contigo?

sábado, 18 de agosto de 2012

En este show que somos todos...

Nadie es lo que parece. Pensamos que aquellos a los que conocemos ya no pueden sorprendernos, que ya podemos deducir sus acciones, sus pensamientos, el cómo reaccionarán ante cualquier cosa que podamos imaginarnos. Creemos que lo hemos llegado a saber todo sobre ellos, o por lo menos que podemos relatar su vida con fidelidad, como si ellos fuéramos nosotros. En definitiva, que ahora que sabemos o creemos saber quiénes son y cómo son, ya los conocemos sin un atisbo de duda.

A veces no hace falta ni que los conozcamos de verdad, entonces pensamos, como si despreciáramos en lo más hondo a dichas personas, que simplemente no van a hacer nada tan extraordinario como para que te detengas y mires, como para que te preguntes por qué ni cómo.

Estas convicciones, en las que todo el mundo ha creído, muchos creen, e incluso creerán después de haber leído estas líneas, o incluso después de haber experimentado los hechos aquí expuestos; no son, sin embargo, nada más que meros artificios para que nuestra mente permanezca apegada a nosotros, para que no se distraiga en los misterios de las vidas de otros, una necesidad de tener unos esquemas rígidos para alimentar una impresión de normalidad y estabilidad en la vida y en el mundo.

Jamás se llega a comprender realmente a una persona, el cerebro humano ha demostrado ser demasiado complicado como para que ni siquiera lleguemos a acercarnos a entenderlo. Es más, lo más normal es que una persona no llegue ni a terminar de comprenderse a sí misma, incluso en situaciones que podríamos llamar cotidianos, no hablemos ya de situaciones anormales. La máxima comprensión que podemos tener sobre una persona son las suposiciones, que formulamos como si fueran infalibles, sobre lo que hará o no hará dicha persona en determinadas situaciones, suposiciones obtenidas en base a vastas cantidades de datos que habremos recopilado (o no) antes de realizar cualquier tipo de predicción. Otras veces, vamos más lejos, y no atenemos ya no a datos sino a prejuicios a raíz de observaciones más o menos cuidadosas de los que nos rodean o a raíz de lo que hayamos oído sobre ellas.

Al final, y aunque a menudo nos lo neguemos continuamente, nunca sabemos cuándo la persona que mejor creíamos entender hará algo que echará por tierra todos nuestros esquemas y predicciones.
La propia vida de la gente en realidad es un misterio. Un día, el menos pensado, por accidente casi seguro, descubres una nueva faceta de un individuo que creías tener identificado, quizá el descubrir quedurante un tiempo ha sido actor o actriz, quizá la afirmación de unas inclinaciones que calló y disimuló todo el tiempo a causa del miedo, quizá descubras por accidente un horrible secreto que dicha persona ha guardado con celo año tras año, o quizá descubras que ha estado fingiendo un determinado estilo de vida todo el tiempo... las posibilidades son infinitas

en este show que somos todos.

jueves, 16 de agosto de 2012

¿Qué es actuar?

Saber actuar es convertir la vida de otras personas en la tuya. Dejar que sus emociones, pensamientos, decisiones y circunstancias penetren en ti como un vendaval cortante. Convertirte en otra persona completamente distinta. Saber actuar es querer a todos tus compañeros de escenario, aunque sean las personas más detestables que te podrías esperar, a veces hasta amarlas. Y a veces también significa hacer cosas que jamás pensaste que podrías llegar a hacer con un ser querido. Saber actuar es desenmarañar la red de acciones y reacciones en que se basa el trato humano, comprender por qué, cómo, qué, y entre quiénes. Saber actuar es desprenderte de las cadenas de la vergüenza, saber el valor que el más mínimo movimiento de cualquier parte de tu cuerpo puede tener, y dárselo. Saber actuar es arrancar los moldes de tu mente, hacerla líquida, que se adapte a la vida que le tocará esta vez representar...

¿Es tan distinta la vida de un escenario? ¿No somos tú y yo, al igual que todos los demás, actores que no han entendido la obra e improvisan sobre la obra? ¿No estamos ahora sobre un escenario enorme, con su propio atrezzo, con el que elegimos o no interactuar? ¿No es cada una de nuestras relaciones una relación establecida entre dos actores, improvisada y desarrollada?

¿Saber actuar no es, entonces, saber vivir?

lunes, 30 de julio de 2012

Confesiones vividoras.

Padre, he pecado, y por eso pido perdón.

Pido perdón porque he querido de verdad, más allá del dinero, el sexo en bruto o el capricho pasajero. He querido a pesar de haber sido torturado por la persona querida. Incluso ahora sigo igual. La tengo más cerca de lo que usted ahora podría imaginarse, porque en la mente ya le he hecho un lugar eterno, donde siempre pueda ser reina cuando no la tenga delante.

Pido perdón por haber sido más romántico de lo que está bien visto, por no haberme subido al tren de los autoservicios amorosos cuando pasó ante mí, por haber pretendido enamorarme antes de tirarme al sujeto, consiguiendo al final enamorarme sin haber desnudado a la persona.

Pido perdón por haber pensado que las reglas del amor eran complejas, por idear estratagemas para buscar ventaja y así enamorar, aún sabiendo que mis estratagemas fallan siempre, por no haber tenido el valor de seguir adelante cuando debí hacerlo, por negarme a huir sin mirar atrás cuando lo sentía todo perdido, por no poder eliminar mi historial como los navegadores de Internet.

Pido perdón por haber querido brillar de un modo distinto, ensalzando las anomalías donde otros ensalzan los rebaños y lo clónico, por haber querido siempre sentirme fuerte, aún cuando no podía tener más miedo. 

Pido perdón por haber temido sentirme vulnerable ante otras personas, por no haber buscado de forma activa una cercanía que en el fondo aterra, por lo fácil que resulta entonces sufrir.

Pido perdón por insistir en razonar mis puntos de vista, y no rendirme con facilidad, por no ver nada malo en discutir con argumentos, incluso aunque siempre intentara tener razón.

Pido perdón por pretender hacer como los actores de teatro: amar y escuchar siempre a tus compañeros de escena; en vez de seguir los dogmas y enfrentarme a todo lo que sea diferente, por haber tolerado defectos en otros, que jamás me perdonaron.

Pido perdón por haber vivido más o menos como he querido, en vez de como se me ha dicho que viviera.

Pido perdón por no haberme callado esas cosas que uno debe callarse, por enarbolar sonrisas para protegerse de la tormenta en vez de abrazarla con mi peor cara.

Pido perdón por recordar tantas veces, a través de la música, de imágenes, de lo que sea; en vez de callar mi memoria y seguir igual, por dejar vagar mi mente cada mañana.

Pido perdón por dejar envainada mi espada, por perdonar a gente que no esperaba clemencia, por creer en la concesión de oportunidades que nadie me ha dado.

Pido perdón por pensar preguntas y respuestas a cosas de la realidad, por alimentar mi imaginación, por pensar que no todo tiene que ser como está aquí y ahora.

Pido perdón por haber difundido ideas, por haber criticado, por no callar la boca.

Pido perdón por todos esos momentos que debería haber estado en alguna parte y no he estado.

¿Cuál es mi penitencia, Padre?


domingo, 29 de julio de 2012

No es un saludo cualquiera.


Hola de nuevo...

Jamás pensé que estaría haciendo esto, incluso ahora lo veo raro. Después de tanto tiempo comprobando que había un abismo entre los dos, lo lógico hubiera sido alejarse por siempre... pero no se nos deja olvidar por las buenas, y aún así, no siempre queremos abandonarnos a semejante idea. Aún con el frío cortante, con la incomodidad, con el  dolor, aún así, a veces la morriña y el anhelo vencen al orgullo y a "lo conveniente".

He pensado mucho en qué te diría en una ocasión semejante, enormes y emotivas declamaciones condenadas a morir y ser olvidadas. Las palabras no bastan para hacer justicia a tantos hechos, así que me limitaré a decir:

"Hola de nuevo, cuánto tiempo."

lunes, 9 de julio de 2012

Cansancio de todos, cansancio de tí.


Llegó el día en que me aburrí
de tus palabras congeladas,
de la despectiva crueldad
de tus esquirlas de oro puro.

Me cansé de mirar por la ventana
y sólo ver a la gente desconsolada
caminar entre una horda de cadáveres
que esgrimen ídolos de humo y vacío
en nombre de principios corruptos,
de deidades en descomposición,
de la eterna y sacrosanta ignorancia,
elevada al más alto panteón
por el cáncer de un mundo malogrado.

No suficiente con esquivar de día el carnaval macabro,
tu rostro de cruel inocencia, de amorosa depredadora
tiñe de humedad las largas noches de privación y martirios,
siega los ánimos que los cataclismos no pueden tumbar.
Frágil como hecha de cristal viviente, te venero ferviente,
para que te muestres cruel como el hielo y fría como el acero.

Llegó el día en que me harté de perseguirte,
de soportar abnegado tu desprecio,
de ver lágrimas de sangre en mi almohada,
de sacrificar mi inocencia a diario,
junto al amor propio, junto a la esperanza,
sólo a cambio de desdén e indiferencia.

Se acabó
se acabó todo,
el llorar por tí,
el vivir atenazado
por sádicas voces sediciosas,
el olvidarse de sí mismo
mientras se compadece de todos,
el tener que pensar por dos y trabajar por tres.
el esperar tornar el odio en amor
con mi constante sacrificio.

Me he cansado de todo,
hasta de los versos y la métrica.
Hasta de escribir este poema,
y de quejarme de este mundo,
de tí y de todo.


sábado, 26 de mayo de 2012

Love is like a gun



Un llamarada, luego un trueno,
y se desnudó ante mis ojos,
sus prendas de aire rasgado
caen perezosas al suelo.

Se acerca amorosa y lasciva,
veloz cual suspiro en el viento,
sus promesas de amor eterno y sexo desaforado
me enturbian la mente, postrando mi cuerpo a sus anhelos.


Como un rayo ardiente, mi piel besó,
se adueñó de mi postrado ser,
se lo llevó por delante
víctima del frenesí.


Empieza a desatar sus encantos,
el arduo beso de fuego y plomo,
las caricias afiladas,
los labios crueles y duros.

Siento que su arrebato me arranca la carne
que su roce me quema la sangre y la piel,
gozo su desenfrenado avance,
mientras penetra en mi cuerpo herido.

Mis ojos se nublan por el placer
se dejan llevar por la pasión
de mi incandescente amante,
de mi concubina ígnea.

Llévame en tus brazos de metal pulido
mientras hago míos tus senos de pólvora,
mientras bebo de tu boca de acero,
mientras caigo al asfalto cautivado.

Sucumbo a la fiebre de su amor salvaje y sincero
a delirios de locura e incontenible deseo.
a fantasías de carne y de placer  infinito.
al orgasmo que consuma tu oda de amor eterno.

Y cuando, apagada la llama, vi la oscuridad a mi alrededor,
supe que era tuya para siempre, que tú eras mi último suspiro.

viernes, 16 de marzo de 2012

The Walking Spain

Anteayer me encontré, leyendo una noticia en un periódico sobre la lectura en España con un dato muy curioso: según una encuesta, el 90,6% de los españoles se consideran lectores. Esto me pareció realmente extraño, porque tengo sabido que en España se lee poco, algo, por cierto, realmente decepcionante. Entonces me fijé más atentamente en la encuesta, y descubrí que lo que consideraban "lector", era básicamente "aquel que lea por orden de un libro (cualquiera) por trimestre", esto es, cuatro libros por año, y que pueden ser de cualquier cosa, como por ejemplo, cocina.

Aunque el periódico (el "Qué!", para ser más exactos), siempre me pareció de una capacidad de información casi nula (si no te interesan los deportes y cotilleos, por lo menos), estos datos me llevaron a una reflexión:

¿Es eso un lector? ¿Tan poco leemos que eso es lo que consideramos una persona con pasión por los libros? ¿Realmente hemos caído así de bajo?

España está asistiendo a la vez a un proceso de muerte social y de muerte cultural. Muy pocos españoles tienen afición por la lectura a día de hoy. Lectura de libros, de periódicos, de lo que sea, tiene muy bajo seguimiento. ¿Tendrá algo que ver esta incultura con el retroceso de nuestra sociedad?

En realidad, en la Historia los libros rara vez tuvieron verdadero prestigio, habían sido cosa de ricos, herejes y mentes excéntricas, y por tanto ni tenían un buen apoyo social, ni podían llevar su mensaje a mucha gente, al menos, cuando no interesaba. Sin embargo, y desde la Ilustración, la gente entendida se fue dando cuenta de que la lectura es uno de los ejercicios mentales más valiosos, para ellos era fundamental leer, pues fomenta el uso de la razón, la comprensión, y además es una vía de aprendizaje (tanto entonces como ahora) formidable; por eso sus libros siempre pretendían tener un fin de educar, de instruir, pues tenían claro que los libros eran claves en el desarrollo.

En realidad, los Ilustrados, como dice el refrán, habían descubierto el Mediterráneo. Los entendidos ya sabían estas virtudes de la lectura, y de hecho, también empezaba a surgir la literatura como una fuente de críticas hacia el mundo, como revulsivo, como fuerza capaz de cambiar el mundo (así por ejemplo las críticas morales que se hacen en el Quijote, en el Lazarillo de Tormes...). Sin embargo, la Ilustración introdujo una verdadera revolución al entender que estas ventajas debían introducirse (aunque de forma controlada, para que no se les fuera de las manos) entre el pueblo, incapaz de leer o escribir, y por tanto fácil de manipular.

Aunque la Ilustración no llegó a dar nunca una gran formación al pueblo, al ir más encaminada a las élites, la idea de la necesidad de educar al pueblo cundió con el tiempo entre las poblaciones. Ya en los inicios del movimiento obrero, una de las primeras acciones de sus miembros era las más de las veces la creación de escuelas gratuitas a las que asistieran los obreros y así aprender y formarse. La 1ª Internacional, por ejemplo, tenía una enorme biblioteca con todo tipo de volúmenes, muchos de los cuáles no eran políticos ni económicos. Curiosamente, junto con esta búsqueda del desarrollo cultural del pueblo vino no sólo la petición de mejores condiciones de vida (algo que se hubiera producido igualmente), sino también la exigencia por parte de gente entendida de que se respetaran de verdad sus derechos. Aunque también es cierto que mayoritariamente la incultura siguió siendo un hecho predominante entre las clases bajas (especialmente rurales), y el éxito de estos intentos de difusión de la cultura fue relativamente escaso, ayudó a que figuras claramente instruidas llevaran la lucha social a condiciones favorables a la gente normal. Condiciones que ahora vemos impasibles cómo parecen estar preparándose varios para dinamitar.

¿Y qué nos pasa?

El libro en España está considerado un artículo de lujo. Es lógico ponerlos por detrás de la comida y otros bienes de primera necesidad, pero el problema es que actualmente parece que un coche, un iPhone y otros elementos similares se hayan convertido en artículos de primera necesidad, se venden de forma me atrevería a decir más masiva que los libros. ¿Ayuda un coche a pensar? No. ¿Ayuda un iPhone a pensar? No necesariamente. Y sin embargo, hay gente con dos coches, móvil, iPhone, iPod, y otros trastos que por definición son de segundo (o a veces tercer) orden, y con no más de media docena de libros. Aunque en otros Países del Primer Mundo también esté pasando algo similar, es aún más grave en España, donde los libros han parecido perder toda importancia desde la Transición.

Un cerebro al que no se le obliga a pensar tiende a dejar de hacerlo. Un cerebro que no piensa es fácilmente moldeable. Alguien moldeado no trabaja para él mismo sino para otra persona a la que puede que no le importe en absoluto el bienestar de ésta si le trae algún beneficio. ¿Es eso lo que queremos? ¿Dejar de ser nosotros para ser los instrumentos de otros?

Este fenómeno no se está dando únicamente en los libros, está afectando al mundo de la cultura en su totalidad. El teatro, que en su representación presenta una capacidad de desarrollar crítica parecida, y aunque dé menor lugar a la imaginación si tiende a conmover más, ha pasado de ser un género de masas a un género casi minoritario y en general para gente de la tercera edad o cercana a ésta. Madrid es famosa por su amplia oferta cultural, con muchos museos con entrada gratuita a determinados horarios, exposiciones, visitas culturales y otras actividades enriquecedoras a precios asequibles, sin embargo, al final los extranjeros son los que aprovechan casi exclusivamente esas oportunidades. ¿Por qué este rechazo?

Sería comprensible, a día de hoy, que estas ofertas no se aceptaran por pobreza, sin embargo, el dinero está ahí. Una entrada a un Barça-Madrid puede costar fácilmente 500 euros (¿ha visto aún así alguien un Barça-Madrid con muchas plazas libres?), una entrada a una ópera del Teatro Real difícilmente llega a los 250 (y son datos fiables), esto es, en la mayoría de casos si no en todos, por una entrada a un Barça-Madrid obtienes dos al Teatro Real en palcos caros (y seguramente buenos), si buscas asientos más baratos puedes conseguir cuatro o cinco con facilidad. El tópico de que la cultura es cara difícilmente podía estar más descarriado que en la última década. El seguimiento del fútbol por parte del pueblo español en comparación con el seguimiento de las noticias y la cultura es realmente antinatural. El periódico más leído en España es el Marca, y aún así tiene un número relativamente bajo de lectores.

El fútbol no es ni el único ni el verdadero culpable de la agonía cultural de los habitantes de España, ser inteligente no está reñido con el fútbol. Sin embargo, están surgiendo por todas partes fenómenos tristemente calificables como "de masas" que en la inmensa mayoría de casos sí lo está. Es el fenómeno del seguimiento de telebasura.

La televisión es probablemente uno de los inventos peor utilizados por el ser humano. Lo que se suponía sería un medio informativo sin precedentes desde la radio ahora apenas puede conservar fragmentos de la función para la que fue concebida frente a un tropel de telebasura tal que ya casi se ha hecho con canales enteros (como Telecinco). Estas ofertas de telebasura en general responden a términos similares a "programa de corazón". Muchos consisten en gente que asegura haber hurgado en la vida privada de otras personas famosas, con frecuencia inventándose buena parte de la información. Otros juntan a un grupo de gente que habla constantemente sobre temas que no tienen ningún interés. Pero hay otro tipo de programas de esta índole aún más horribles. Traen a gente que aparentemente nadie conocía de nada a escenarios en los que sacan a relucir sus trapos sucios, sus intimidades más reprochables, y en definitiva, lo podridos que están por dentro. Estos personajes que no son nada y que salen por la televisión por asegurar que han tenido relaciones con tal o cuál persona, por cualquier presunto dilema familiar, o por cualquier tontería similar, acaban haciéndose un hueco entre todos los nombres que la gente recuerda, hasta que se confunden con unos famosos más, o quizá más que eso, pues la gente los sigue día a día, con una ceguera absurda. A esta categoría pertenecen joyas macabras de la estupidez humana como "¡Sálvame!", donde alternan este sistema con el de la gente que habla de cualquier cosa que en realidad tiene un interés nulo.

Engancharse a estos programas desemboca con frecuencia en un proceso de conversión a un estado de "zombi mental", pues no piensan en absoluto, por lo menos durante todo el tiempo que duran estos programas, que puede ser de muchas horas. No hace falta decir que estos programas no aportan nada a cambio, o por lo menos, nada que nos ayude a pensar como verdaderas personas. Resulta trágico pensar que es allí donde muchas personas están vertiendo la herencia de tantas luchas por condiciones de vida dignas, tanto esfuerzo, tanto sufrimiento. Uno de los grandes logros de las protestas obreras fue conseguir para el trabajador un tiempo que dedicar a sí mismo, es lamentable hacerse a la idea de que se malgasta en escuchar las aberraciones que unas cuantas personas sin escrúpulos ni dignidad chillan en unos programas de televisión.

Un cerebro al que no se le obliga a pensar tiende a dejar de hacerlo. Un cerebro que no piensa es fácilmente moldeable. Alguien moldeado no trabaja para él mismo sino para otra persona a la que puede que no le importe en absoluto el bienestar de ésta si le trae algún beneficio. ¿Es eso lo que queremos? ¿Dejar de ser nosotros para ser los instrumentos de otros?

Ahora, con este proceso de desaparición de la cultura entre el español medio, viene otro proceso, de empobrecimiento de sus condiciones de vida. Es sin duda una gran casualidad que esta vez no haya ningún gran cerebro que exponga teorías contra la situación actual, al contrario que en todas las épocas anteriores desde la Ilustración (Jovellanos, la figura literaria de Fígaro, Keynes, etc.), sólo tenemos figuras controvertidas a las que se procesa una simpatía romántica, pero que están cayendo ante el acoso de estructuras de poder. Éstas, al menos en España, parecen haber retrocedido en el tiempo desde la Transición, se empieza a hablar de la Segunda Restauración española. ¿Dónde están los grandes pensadores esta vez? El 15-M está de capa caída, y no parece que se vaya a formar ningún movimiento que lo apoye, ni le tome el relevo si finalmente se disuelve. ¿Qué pasa con la gente? En otros países europeos la crisis actual no está repercutiendo sobre las condiciones de trabajo (y sobre las de vida no mucho) debido al inconformismo de su gente. ¿Aquí, qué pasa?

Mientras aquí en España se difunda hasta tal punto y en tantos ámbitos diferentes la cultura, la gran mayoría de las personas no pensarán bien lo que votan o dejan de votar, lo que les dicen o les dejan de decir, lo que ocurre en sus propias narices en el país (no hablemos ya de fuera), se convertirán en el apoyo a una vuelta a la etapa inmediatamente posterior a la Revolución Industrial, en una humanidad sin razón, futuro, voluntad ni esperanza, poco más que zombis en vida, si es que a eso lo podemos llamar vida. En definitiva, debemos alterar el rumbo de estos acontecimientos, retomar el gusto por el arte, el teatro, y sobretodo los libros, que les conceden solidez a nuestros cerebros para entender y fantasía e imaginación para ver el mundo diferente. Unidos podemos volver a comprender, todos en vez de algunos, el placer de la lectura, y será también la cultura, seguramente, la que nos permita avanzar firmes hacia un futuro más prometedor para todos.

Mantengamos con libros nuestros cerebros fuertes y abiertos, es quizá el mejor arma de la que disponemos contra el "The Walking Spain" que a lo largo de este ensayo he intentado mostrar en su proceso de desarrollo, y que se nos está intentando imponer, quién sabe si hasta desde nuestra anticuada estructura de poder. Hagámoslo, por nuestro futuro.